UN PERFIL HISTÓRICO DE CARMEN TOSCANO Y SU APORTACIÓN
A LOS ARCHIVOS FÍLMICOS DE MÉXICO
Fernando del Moral
Presidente fundador de la Cineteca de Coahuila, A.C.
México
El nombre de Salvador Toscano (1872-1947) y su obra son consustanciales a la historia del cine mexicano desde sus orígenes hasta la época actual. Este hombre, apasionado del cinematógrafo, es parte de la pléyade de sus pioneros y sería obvio detallar aquí el valor que historiadores mexicanos y extranjeros, de Angel Miquel a Georges Sadoul, por mencionar a representantes de dos generaciones del siglo XX, le han reconocido por su aportación al cine.
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El mérito de Carmen Toscano (1910-1988) consistió, principalmente, en dar a conocer la obra de su padre a las nuevas generaciones de espectadores mexicanos y extranjeros, y en auspiciar y promover la preservación de las películas conservadas por él, porque, hay que valorarlo, Salvador Toscano no sólo fue un pionero de la cinematografía mexicana sino también de su conservación, en una época en que todavía no existía ningún archivo fílmico institucional en el país.
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Al lograr transferir de película de nitrato a película de seguridad, paralelamente a un proceso de restauración mecánica y óptica, con la colaboración del técnico Javier Sierra, y compilar los importantes testimonios contenidos en las imágenes en movimiento conservadas por Salvador Toscano, su hija Carmen sentó un precedente al culminar un trabajo cuya relevancia pronto trascendió más allá del país. A partir de su primera exhibición pública en 1950, Memorias de un Mexicano iría, con el paso de los años, perfilándose como el largometraje documental histórico mexicano más conocido, apreciado y distinguido no sólo en el país sino en el extranjero.
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Por ejemplo, el documental es galardonado por la Academia Mexicana de Ciencias y Artes Cinematográficas en 1950, otorgándole un Ariel a Carmen Toscano por la película de mayor interés nacional y, en 1967, es declarada monumento histórico por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), de la Secretaría de Educación Pública. En 1974 obtiene el Primer Premio a la Mejor Película en el 2º. Festival Cinematográfico Internacional de San Antonio, Texas; en 1985 el Centro de Estudios Chicanos de la Universidad de California en los Angeles (UCLA), le otorga un Reconocimiento a Carmen Toscano, y en 1991 obtiene una Targa d’Onore en la 2ª. Resegna Cinematografica Internazionale de Roma.
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Recién inauguradas las instalaciones de la Cineteca Nacional en 1974, se presenta una exposición titulada El Hombre y su Imagen, que rinde homenaje a los pioneros del cine; para ella, Carmen Toscano facilita valiosas piezas de la colección de aparatos antiguos de su padre, a quien la Cineteca Nacional tributa un reconocimiento al poner su nombre a una de sus salas en el edificio, destinada a funciones de consulta e investigación. Diez años más tarde, la institución, ahora en nuevas instalaciones --las anteriores se destruyeron en un lamentable siniestro ocurrido en 1982-- vuelve a poner el nombre de Toscano a otra de sus salas, ahora destinada a proyecciones públicas.
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La Cineteca Nacional instituyó la Medalla Salvador Toscano al Mérito Cinematográfico, “a los más destacados personajes de la comunidad cinematográfica en cualquiera de los campos del quehacer fílmico”, a partir de 1983, anualmente. Esta medalla fue entregada, en sus primeros años, por Carmen Toscano personalmente, de común acuerdo con los directivos de la Cineteca Nacional. Sin embargo, la presea tiene su antecedente en la iniciativa que el documentalista Fernando Hernández Bravo, productor del Noticiero Continental, tuvo en el marco del Congreso Mundial de Prensa Filmada que se llevó a cabo en México, en 1973, como presidente de su Comité Organizador para entregar el Diploma Ing. Salvador Toscano a profesionales del medio fílmico documental noticioso, “como reconocimiento a su labor de 20 años al servicio de la prensa filmada, que graba la historia en imagen y sonido”. La primera en recibir este diploma fue, precisamente, Carmen Toscano. En la nota que para tal efecto editó el Noticiero Continental para divulgar la celebración del Congreso al país se reconoció a Salvador Toscano como pionero de la prensa filmada.
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Ese mismo año de 1973 pudo concretarse el establecimiento del Archivo Histórico Cinematográfico por parte de los descendientes de Salvador Toscano, gracias a los esfuerzos de su hija Carmen, teniendo como sede la ciudad de México, D.F. Años atrás, alrededor de 1960, ella había tenido la iniciativa de formar la Cinemateca de México, un proyecto que nunca se extinguió, buscando el apoyo de personalidades relevantes de la cultura y las artes del país, así como entusiastas de la cinematografía; finalmente, Carmen Toscano tuvo que apoyarse en su propio prestigio y en su propia familia, pues nadie mejor que ellos, y un cercano núcleo de colaboradores, para llevar a cabo su propósito esencial: la conservación, preservación y difusión del legado de Salvador Toscano, y la protección de sus derechos de autor.
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El Archivo Histórico Cinematográfico deviene así en el motor que animaría, casi veinte años después, el establecimiento de la Fundación Carmen Toscano en 1992, con una mayor cobertura legal y atribuciones como Institución de Asistencia Privada (I.A.P.), y un sólido patrimonio de bienes cuya propiedad pertenece a la Fundación, gracias a la buena disposición de la Familia Moreno Toscano para cederlos a la institución, destinada a usufructuarlos y generar recursos para garantizar su presente y su futuro.
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En el recuerdo queda el intercambio de impresiones, en 1942, entre Carmen Toscano e Iris Barry, curadora de The Museum of Modern Art Film Library, de New York, cuando la primera le escribe: “I am glad to inform you that my father possesses a large collection of films showing Mexican happenings since the time of General Porfirio Díaz and during the Mexican Revolution”, y le contesta Barry :“I was most interested to learn fuller details from you concerning the early film which you father has collected”.
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Grato recuerdo también el de Maria Adriana Prolo, que fue alma y guía del Museo Nazionale del Cinema, en Torino, Italia, y generosamente le aportó a Carmen Toscano la traducción para la versión al italiano de Memorias de un Mexicano.
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Estas mujeres tuvieron en común su amor a la cultura cinematográfica y una convicción sincera para trabajar en su preservación, como impulsoras y fundadoras, con experiencia y ánimo, de instituciones que han trascendido de un siglo a otro se preparan para iniciar el siglo venidero con experiencia y ánimo. Las tres mujeres no vivieron para celebrar el centenario del cine en el mundo; pero sus iniciativas, constantes y permanentes, fueron en vida su mejor manera de celebrarlo. Ahora las tres pertenecen ya a la historia del cine, como Salvador Toscano y todos los pioneros, hombres y mujeres, cuya visión fue iluminada por un arte nuevo.
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La Fundación Carmen Toscano se rige por la Ley de Instituciones de Asistencia Privada para el Distrito Federal, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 2 de enero de 1943 y tiene su sede en la ciudad de México. Su principal objetivo es la preservación, restauración y difusión por todos los medios existentes y los que se inventen en el futuro, de su Archivo Histórico Cinematográfico, y en especial de la película Memorias de un Mexicano, de Carmen Toscano.
Sus actividades pueden dividirse antes y después del establecimiento de la Fundación: las desarrolladas personalmente por Carmen Toscano, a partir de la primera exhibición pública de Memorias de un Mexicano, el 1º. de agosto de 1950, y que se continúan tras el establecimiento del Archivo Histórico Cinematográfico el 26 de junio de 1973, con la participación de sus hijas Carmen y Alejandra, y sus hijos Héctor y Octavio Moreno Toscano; y las actividades que se inician con la Fundación, a partir del 15 de julio de 1993.
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Las actividades realizadas por Carmen Toscano que se extienden de 1950 hasta principios de los años 80’s son, principalmente, en torno a la difusión de Memorias de un Mexicano, en México y el extranjero, cuya promoción y proyecciones sería largo enumerar aquí; sin embargo, podrían destacarse algunos hechos, entre ellos la iniciativa que los historiadores norteamericanos Lewis Hanke, Stanley Ross y Charles Hale, promovieron para que diez universidades de los Estados Unidos contaran con copias del citado documental histórico.
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La traducción para la versión en inglés realizada por Irene Nicholson fue retomada por Charles Hale y Carmen Toscano para la película, y la primera copia de esta versión fue adquirida por la Universidad de Sydney, Australia.
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Carmen Toscano llegó a obsequiar copias de Memorias de un Mexicano a personalidades relevantes como Charles de Gaulle, John F. Kennedy, Gamal Abdel Nasser, Jawaharlal Nehru, Kwame Nkrumah, Haile Selassie, Josip Broz Tito y el Papa Pío XII, entre otros, como gestos de buena voluntad. En 1973 donó una copia al acervo de la Cineteca Nacional.
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El Archivo Histórico Cinematográfico llegó a establecer numerosos convenios con instituciones y compañías productoras del audiovisual, nacionales e internacionales, para el acceso a las imágenes de su acervo; y desde hace años emprendió y mantiene una posición activa contra el uso no autorizado de tales imágenes, cuyos derechos de autor le pertenecen, cuantas veces ha sido necesario para la protección legal de su patrimonio. En 1984 el Archivo suscribió un convenio con la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) para que todas las embajadas de México tengan acceso a Memorias de un Mexicano para exhibiciones públicas no lucrativas en el extranjero, con naciones con las que se tienen relaciones diplomáticas y culturales.
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En 1985, una acción concertada del Archivo Histórico Cinematográfico con el Instituto Mexicano de Televisión (Imevisión) y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), sirvió para restaurar las películas de nitrato de la Colección Toscano y transferir sus imágenes a cinta de video de una pulgada, a partir de la revisión de 282,000 pies de película (en una primera fase para su futura transferencia a película de seguridad). Esta experiencia se aprovechó para la producción de una serie de televisión sobre la Revolución Mexicana titulada Testimonio, que se transmitió en red nacional en 1985-1986.
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A partir de entonces participé como colaborador externo, a título honorario, con el Archivo Histórico Cinematográfico por invitación de Octavio Moreno Toscano, una colaboración intermitente que se extendió por un cuarto de siglo, hasta su inesperado fallecimiento en 2010.
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En el simposio técnico del 46 Congreso de la Federación Internacional de Archivos Filmicos (FIAF) en La Habana, Film Archiving in Developing Countries. Preservatio, Cataloguing, Documentation, en la sesión vespertina del 22 de abril de 1990, tuve la iniciativa de presentar a los asistentes un resumen informativo y un video sobre el proceso técnico de transferencia que se hizo en 1985, donde aparece Carmen Toscano revisando un rollo de película, en lo que fue su última aparición en la pantalla, antes de que su salud decayera y precipitara su fallecimiento en 1988.
La primera actividad de la Fundación Carmen Toscano como tal, fue la Conferencia Latinoamericana de Productores, el Caso México / Latin American Producers Conference, Focus: México, del 15 al 18 de julio de 1993, bajo el auspicio conjunto del entonces Departamento del Distrito Federal, el Instituto Mexicano de Cinematografía, la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano y el Sundance Institute, con participantes de América y Europa. En 1994, en el 50 Congreso de la FIAF en Bolonia, Italia, asistí como representante de la Fundación y presenté su solicitud de ingreso como miembro asociado de la FIAF, la cual fue aceptada.
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Los acervos del Archivo Histórico Cinematográfico de la Fundación estuvieron en la Quinta Los Barandales, en el kilómetro 44.5 de la carretera México-Toluca, en el municipio de Ocoyoacac, estado de México, en una región de condiciones climáticas y ambientales sin los problemas de contaminación característicos de una metrópoli como la ciudad de México. La pureza del aire, un clima templado y estable la mayor parte del año, hicieron de esta Quinta, la antigua residencia de la familia Moreno Toscano, un lugar apreciado para la conservación de los bienes culturales de la Fundación.
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Ahí se construyó una bóveda subterránea con capacidad para almacenar 5,000 rollos de película cinematográfica, pero la crisis económica mexicana de fines de 1994 y su repercusión posterior causaron una disfuncionalidad operativa interna en la Fundación que, al paso del tiempo, obligó después a Octavio Moreno Toscano, quien siempre fue sensible a las necesidades técnicas y legales para la protección del Archivo Histórico Cinematográfico, a tomar medidas destinadas a emprender una nueva fase de trabajo en el acervo. La obsolescencia del soporte de video con las imágenes transferidas en 1985, el deterioro del soporte de nitrato de las películas originales, así como la degradación química del llamado síndrome del vinagre en las películas de acetato, fueron señales de un preocupante triángulo desestabilizador del acervo, para el cual hubo qué hacer una tarea de intervención perentoria.
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Con un diagnóstico previo en 2008, esta tarea la empezamos en 2009 los técnicos y editores Ezequiel Colín, quien había participado en el proceso de 1985, Ramón Aupart y yo, para revisar la totalidad de las películas y emitir recomendaciones en materia de conservación y restauración, en el marco de un convenio de colaboración con el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), para proporcionarle imágenes del acervo para el proyecto “Cine y revolución”, que tuvo como productos un libro, una exposición y el documental restaurado de Salvador Toscano titulado La toma de Ciudad Juárez y el viaje del héroe de la revolución Don Francisco I. Madero (1911). Nuestro trabajo fue aprovechado después para hacer un documental basado en la obra de Salvador Toscano por el productor y director Gregorio Rocha.
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Habiendo transcurrido poco más de un siglo después de que Salvador Toscano alcanzara el destacado lugar en el cine mexicano como el esforzado documentalista que fue, esta categoría es compartida por Carmen Toscano, por su dedicación y esmerado cuidado a las imágenes de su padre, así como su promoción para difundirlas en una película inolvidable como Memorias de un mexicano.
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En 2011, el acuerdo por el cual se estableció el Fondo Salvador Toscano en la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con el acervo fílmico que cuidaron sus descendientes y ha sido transferido a esta institución pública, posibilitará que este legado cinematográfico cuyo importancia ha sido consignada por la historia, sea preservado y difundido de un siglo a otro, como transitan las obras de arte, en este caso las de un cine clásico, en el transcurso del tiempo.
*Una versión de este trabajo, bajo el título de Entre la fama y el olvido. Dos mujeres en archivos fílmicos en México: los casos de Carmen Toscano y Lucero Martínez, fue propuesto como ponencia para el Simposio Mujeres, Cine y Archivo Fílmico, del 79 Congreso de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF) en la Ciudad de México (2023), pero no resultó seleccionado, por lo cual se difunde alternativamente.

Fotograma de Francisco I. Madero con Venustiano Carranza en Piedras Negras, Coahuila, en junio de 1911. Contenido en Memorias de un Mexicano. (Carmen Toscano 1950).